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sábado, 30 de diciembre de 2023

Esfuérzate en ser feliz.

Decir que el tiempo vuela se queda corto. El tiempo nos lleva de una punta a la otra a una velocidad vertiginosa, como el Concorde.


Solía pensar que un año que se terminaba era un telón que caía, una cortina de hierro, un muro de Berlín, una muralla China.


Me había convencido de que un año nuevo era un lienzo en blanco, un borrón y cuenta nueva, un cuaderno recién empezado, una oportunidad resplandeciente y cegadora.


La vida me sacudió lo suficiente para aprender que el borrón y cuenta nueva puede ser ejecutado perfectamente un doce de abril y que puedo empezar un nuevo proyecto un dieciocho de diciembre.


Miro hacia atrás y no veo sólo el año que pasó sino lo que me llevo, lo que me traigo, lo que conservo.


Hago un recuento de los proyectos ejecutados, de los lugares visitados, de lo que dije y no dije, de lo que compartí, lo que leí, de lo que arreglé y lo que rompí, de lo que vi y reí y lloré... De lo que amé. Y de la gente, ay, y de la gente...


Soy una cruza quizás extraña o quizás no de introvertida y extrovertida y amo vivir entre papeles que escribo, leo y creo y también compartir básicamente con quienes quiero compartir.


Este año logré rodearme de gente maravillosa, cálida, generosa, simpática y amable que le sacudió el polvo a mi cinismo, a mi descrédito, a mi perpetua desconfianza (sí "niños", me estoy refiriendo a ustedes). Gente que con su ternura logró que ame verlos y compartir con ellos y que los extrañe también.


Caminé junto a una amiga maravillosa (gracias, Claire!), junto al apoyo de tantos que no conozco pero que me alientan a seguir (gracias, gente!) y avancé junto al amor de la familia que me ama y a los que amo a la par, profundamente (gracias, mis amores).


Compartí momentos también con personas que se escondieron tras el "sistema" para justificar sus incapacidades y su falta de voluntad y debí escuchar patéticas defensas corporativas y subestimaciones profundas.


Más que nunca experimenté este año eso de lo que estoy convencidísima: que nuestra actitud cuenta. Que la ternura es un estilo de vida y que no podemos ser quienes no somos y que aún en medio de la tormenta imperfecta, debemos izar el estandarte de la ternura para luchar contra la estupidez que es peligrosísima.


La mejor forma de luchar contra molinos de viento es ser humanos. Humanos contra el superficial, contra el racista, contra el violento, contra el estúpido, contra el ignorante, contra el cobarde y contra el tibio. Contra él, con él, a favor nuestro, siempre.


Lo que se termina este año es este proyecto de escribir entradas por doce meses para inspirar a quienes no saben de qué escribir y ojalá lo haya logrado...


Me despido con las últimas líneas de mi poema favorito,  la Desiderata de Max Ehrmann: "Ten cuidado. Esfuérzate en ser feliz".


Muchas gracias por todo!


Anahí @animarjournals

lunes, 27 de noviembre de 2023

Algunas contradicciones de noviembre.

 Laura pregunta en una página web si el producto que le interesa ha sido probado en animales porque "la vida de los animales importa" pero colabora con la desaparición de especies manteniendo un jardín delantero muerto y sin siquiera una maceta.


Jan dice que tiene cada vez menos tiempo en el trabajo a la par que se reduce su jornada laboral: ahora cuatro días y uno de ellos medio tiempo pero ni aún así ve una relación entre A y B y se queja como si no entendiera.


Marianne votó a la extrema derecha porque "no leyó las propuestas" pero decidió no contratar el Bed & Breakfast que le recomendaron porque habiendo leído todo en detalle, descubrió cosas que la perjudicaban.


Janna dice que "ese árbol debería cortarse porque me saca luz" mientras baja del auto oscuro, entra a la casa gris, se sienta en el sillón negro, en la penumbra de la baja luz del velador que eligió y disfruta de la oscuridad tan trendy, a claras luces.


Peter sentencia que "no se hace lo suficiente por el medio ambiente" mientras planifica sus segundas vacaciones este año, ambas en... avión.


Maria dice que "las mujeres tienen que lucir naturales, no teñirse y evitar el maquillaje" a la par que no publica una foto sin someter su cara y cuerpo a la suficiente cantidad de filtros y tiene, en su  perfil, una foto suya de tantos años atrás y con tantos filtros que ni su familia la reconoce en ella.


Marc firma una petición en Change.org "para terminar con la deforestación del Amazonas" mientras espera a la empresa que vendrá a colocarle baldosones negros en su jardín porque "son más fáciles de mantener y no tengo que hacer nada" a la par que fortalecen la sensación de sauna para él y sus vecinos en veranos cada vez más calurosos. 


Tom dice que "si los inmigrantes tienen quejas, que se vuelvan a sus países" sin que nadie le avise que esos retornos no mejorarán el status quo y que, aunque le rompa el corazón, los nacionales, ay! también se quejan.

Daisy acude religiosamente al gimnasio cada mañana con la misma efusividad con que puja por poder estacionar exactamente al lado de las escaleras del supermercado para tener que caminar lo menos posible y repite el ritual cuando estaciona ilegalmente junto a la escuela de su hija con el mismo objetivo.

Femke insiste cada día en las redes sociales con que "nada es más importante que deshacerse del lobo" mientras rechaza la notificación de su móvil en que se lee: "Un día más con altísima contaminación en Países Bajos. La salud de todos, en peligro".

Rose se queja en la oficina del "poco tiempo" que tiene pretendiendo no entender que, desde la costumbre empezada en el confinamiento, le dedica un mínimo de una hora a videollamadas cuyos temas solían resolverse con un correo electrónico o una llamada telefónica de diez minutos.


Algunas contradicciones de noviembre. O de marzo, para el caso. Podría seguir pero voy a terminar aunque éste sea sólo el principio.





jueves, 12 de octubre de 2023

"Somos de otra generación".

 Una justificación que escucho mucho últimamente esa: "somos de otra generación!".

Para distintas excusas: no hablamos ese idioma porque somos de otra generación, comemos así (o no) porque somos de otra generación, no usamos tanto el teléfono móvil porque somos de otra generación...

Esas personas también convierten el escudo en lanza a la hora de apuntar a otras generaciones: no corrigen a los niños porque son de otra generación, no leen porque son de otra generación y así in eternum.

Funciona como la esponja mágica el latiguillo ese de la otra generación; debe haber sido creado por los mismos que hicieron "estoy muy ocupado", "no lo tenía en mi agenda" o "sí, estoy en esa red social pero no entro nunca".

Sí, existen elementos comunes a ciertas generaciones pero no lo escudan ni excusan todo.

Veo +60 OBSESIONADOS con el uso del celular, enloquecidos con las redes sociales, afectados por incontinencia digital y tan  incapaces de parar a pensar en lo que leen como de parar de reenviar lo que no deben.

Y los veo también mirando para otro lado cuando los niños van a la escuela a las 8AM TOCANDO UNA TROMPETA. Me pasó hoy, sin ir más lejos. Yo, la millennial, quería explicarle al niño que mientras él va a la escuela, hay gente que duerme y que esa gente existe y merece respeto. Alguien pensará que lo hace porque es un niño pero todos los niños caminan a la escuela y no van haciendo sonar la trompeta. A qué edad le podríamos empezar a inculcar el respeto y la no indiferencia hacia el otro? A los treinta y cuatro?  El problema es la edad de la señora? Es MI generación?

En términos culturales es sencillo determinar rasgos de una generación pero es así de fácil en otros ámbitos?

Los hay diciendo: "Mi generación hace o no esto o aquello". En serio? Y quién los ha erigido portavoces de su generación? Conocen acaso a todos sus miembros?

No está el mundo lleno de excepciones que confirman la regla sino de personas diferentes y con diferencias que trascienden a sus generaciones: hay personas que leen y otras que no, personas que practican deporte, cocinan o hacen manualidades y otras que no, personas que entienden lo que leen y otras que no, personas veganas y otras que no, personas intolerantes, irrespetuosas, holgazanas, interesadas, superficiales y oportunistas a la vez que las hay amables, altruistas, tiernas, solidarias, profundas, generosas y empáticas en todas las generaciones.

Qué genial sería aflojarle un poco al comodín y comenzar a decir lisa y llanamente: "somos distintos". 

Porque no es que es niño, es que está mal educado.

No es que es grande, es que lo ha hecho siempre.

No es porque es generacional, es su carácter.

Que no, que sí, que somos diferentes!


AnimarJournals

martes, 29 de agosto de 2023

Mi primera vez

 He pensado que si cuando muera, pudiese escribirse algo en mi lápida, "Aquí yace la primera vez de muchos" sería apropiadísimo.

Esa es una frase que he escuchado mucho a lo largo de mi vida.

Al principio lo creí: solemos ser bastante ingenuos al principio de mucho y nos preguntamos con qué intención nos mentirían...

Pero al escuchar la frase por decimoctava vez sentí que era hora de empezar a sospechar.

Los contextos en que aparece difieren muchísimo aunque se han convertido en un latiguillo recurrente.

Como el "esa es una pregunta excelente, muchas gracias por hacerla!" del entrevistado al entrevistador, el "usted es la primera persona que" se convierte en la exculpa y disculpa de demasiados.

"Usted es la primera persona que nos dice que se escuchan ruidos provenientes de esa empresa", dirá el funcionario a cargo para luego reconocer que tiene un dossier entero sobre el tema.

"Sos la primera que nos dice que los tachos públicos para caca del perro desbordan y bolsas y caca caen al suelo".

"Nadie antes nos dijo que  había errores en esta traducción", "usted es la primera persona que nos dice que la información de la página web no condice con la realidad", "si usted no nos hubiese dicho, no hubiésemos sabido que esa sucursal lleva años cerrada".

En términos de salud, la escena adquiere características de ciencia ficción. Casi como si debiera haber una carrera de medicina solo y exclusivamente basada en mí porque aunque todos somos diferentes, yo parezco regar primeras veces.

Han llevado el latiguillo a un punto tristísimo con tal de comenzar el cronómetro en nuestro comentario, como si fuésemos a comprar que definitivamente ahí comienza la historia.

He sido "la primera vez" de muchos... La primera vez conmigo...!


AnimarJournals


sábado, 26 de agosto de 2023

Islas.

 En el fondo (y en el frente), siempre estamos más bien solos.

 Y no somos meras islas: conformamos archipiélagos.

 Somos unidades de tiempos, recuerdos, mentiras y verdades.

 Es difícil explicarnos y por ello quizá sea también difícil entendernos 
aunque siquiera lo intentemos ya...

 Algunas islas ven caer y subir  al sol en el mismo momento, algunas incluso están "comunicadas" por un puente pero qué es un puente?  

 Cuánto puede intercambiarse por un puente? Pueden acaso los viejos árboles avanzar por el puente, por ejemplo?

 La otra isla puede suponer que la sombra de sus árboles se parece a la nuestra, que su olor, su textura, la forma en que el viento mueve sus ramas y sus hojas es igual.

 Pero no lo es... Esa isla no ha visto crecer (y morir) nuestros árboles, no ha temido por ellos en las tormentas, no se ha refugiado en su sombra ni ha tarareado su canción de hojas aplaudiendo...

 Podemos comunicarnos brevemente por el puente pero somos islas, nada más...

 A la par, la otra isla no duerme preguntándose si por la norma habitual de migración, sus aves no debieran estar ya ahí y otros asuntos relativos a la isla que es.

 Más temprano que tarde nos irá tapando el agua y como nuestros árboles y nuestras plantas y nuestra demás pequeña vida, moriremos...

 Con nosotros se irá lo que supimos y no habrá registro que transmita lo que ha, lo que hemos sido.

 No importará ya porque al menos en la muerte estarán encapsulados nuestros recuerdos, en la  muerte de nuestra isla habitará la memoria plena de lo que hemos sido.

 Esa memoria que las otras islas ni aun vivas pudieron absorber.

 En mi isla (y en la de al lado, y en la otra...) está cayendo el sol.

 Viendo una vez más lo que sólo yo vi, lo que sé y sólo yo sabré aún cuando me haya ido... me duermo.

lunes, 21 de agosto de 2023

Soberbia.

Cuando algún amigo me cuenta que alguien "le pasó por arriba" (el lunfardo argentino para quien metafóricamente "te atropella"con su actitud, discurso o ambos), las frases que siguen son a menudo: "pero qué le voy a hacer, no pude contestarle nada PORQUE NO QUIERO TENER PROBLEMAS".

Poniendo un poco de distancia y atención, no es difícil identificar esas figuras arrogantes y (auto)legitimadas para atreverse sabiendo que les será fácil: un maestro de grado (de tu hijo), el director de la escuela, el médico tratante o la recepcionista, el empleado de correo (con el que estás por despachar tu trabajo), el empleado público (de cualquier categoría)...

Al fin y al cabo, cualquier persona cuya función la sube a un escalón con un mínimo de diez milímetros más alto que nosotros, se enciende y arde con el oxígeno de nuestra retracción y arden a lo loco.

Es fácil que se nos anime cuando nosotros mismos nos atamos de pies y manos "para no confrontar con el doctor PORQUE ME PUEDE TRAER PROBLEMAS".

Así de fácil crece el ego herido del inútil: la paradoja del aire del aliento que retenemos les ayuda a convencerse de que en verdad son infalibles y poderosos, que no los toca nadie, convence a una recepcionista de ser la reencarnación de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, a un cirujano de que es el creador de una vacuna que ha salvado millones de vidas y a un empleado administrativo manejando un expediente de que es la mano que mueve al país más poderoso de la Tierra.

De ahí a mirarnos, hablarnos y tratarnos como si fuésemos absolutamente idiotas hay un paso natural (para ellos, sobre todo).

En mi caso no siempre callo por temor sino más bien por lástima: cuando los veo creerse superiores los sé heridos, sé que se saben débiles e incapaces, que se aferran a su función y en ella a su poder porque es lo único que los hace sentirse alguien y que la usan de látigo para ocultar su terror a ser descubiertos en su ruidosa mediocridad.

Pero cuando me callo al verlos agitar su soberbia corro el riesgo de que en su delirio me tomen también por idiota.

Créase o no, todavía existen personas que creen que la amabilidad y la ternura son síntomas o símbolos de debilidad y que actuando como gigantes de cartón, triunfan. Y en verdad... triunfan.

Tal vez sea hora de darle al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios y al soberbio una foto de situación que lo calme un poco.

Estamos rodeados de hombres y mujeres mirándonos como si montaran un percherón mientras galopan en un precioso y pequeñito caballito Falabella.

El mundo sería un poco, un poquitito más justo, si a tantos cacareadores profesionales no les dejásemos avanzar tanto en su arrogancia. 

Cantar antes de entrar "a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar" nos puede ayudar.

Después de todo, en el orden educativo, sanitario, político, civil, social... jamás es una buena idea permitir que nadie, cualquiera, sea quién sea y por más complejo de inferioridad que tenga, nos tome por idiotas.

Hala!, a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar!


@AnimarJournals

jueves, 20 de julio de 2023

Motor.

Qué maravilloso motor es el amor!

Tan inmenso es que no lo vemos tantas veces siquiera como un motor: son hilos invisibles que sostienen sin necesidad de fuertes bisagras ni explicaciones profundas.

Impulsa el odio, en otros casos, con furia. 

La venenosa venganza hace también lo propio...

He experimentado otra fuerza igualmente arrolladora: la del hartazgo.

Lo que impulsa el hartazgo no tiene nombre...

El hartazgo es la postal de un infierno al que no se quiere regresar, llámese persona o personas, lugares, hábito, circunstancias...

Hartazgo es saber que hasta mirar atrás nos sitúa en el peligro de convertirnos en la esposa de Lot.

El hartazgo está condimentado con esa sal de la desesperación cruzada con obstinación y fe: nada podría ser tan malo ya pero eso ya no, de esos ya basta, hasta aquí tentáculos y cinismo, mentiras e incomodidad, dolor o angustia...

El futuro no es ya "oscura maleza" cuando es hartazgo lo que nos mueve. Huimos hacia adelante con toda la energía contenida qué resultará en un nuevo Big Bang para nosotros.

Logré tanto gracias al hartazgo que lo desvisto de sus ropajes de mala fama y poca nobleza en comparación con motivos y causas más nobles con dudosas consecuencias.

Bendito sea el hartazgo que impulsa y propulsa y que habilita nuevos comienzos, renovando la esperanza.

Una vez...

Y otra vez.


AnimarJournals

miércoles, 21 de junio de 2023

Y los sueños, sueños son.

Que soñar es y ha sido un potente motor, no cabe duda.

Soñar nos ha empujado por años y hasta décadas, nos ha impulsado, acompañado, convencido y motivado y le debemos mucho incluso aunque no hayamos logrado concretar aquello que hemos soñado.

Aun así con el tiempo he aprendido a soñar menos. O a soñar distinto, quizás. Puede ser que ahora sea un sueño más realista, más "burgués" o con gustito a plan, a proyecto. Un sueño con bosquejo y bucket list.

Podría ser tan sólo esa impresión de globo pinchado de la meta, de qué maravilla y ahora?, de tampoco era para tanto, de valió la pena, sí, y ahora pauso o sueño más?

Pero puede ser también que haya influido esa manera tan épica de soñar que tenemos algunos: en nuestros sueños no existen bocinas. No hay dolores de panza ni ganas de ir al baño. En nuestros sueños no hay vuelos cancelados, demoras o embotellamientos. En nuestros sueños no hay cansancio ni olvidos cruciales, no hay equivocación de fecha ni gente maleducada. 

En nuestro sueño hay un deseo extraordinario y una escena épica, nívea, fluida y musical. 

En nuestro sueño no suenan alarmas ni sirenas de ambulancias, no hay gaviotas que vienen violentamente a llevarse tu comida, no hay niños berrinchosos ni carteles de SOLD OUT.

Por eso mis sueños se han calmado un poco. Será que crezco también, digamos todo. Que deseo con furia y apasionadamente pero con reservas y protector solar factor 50, con tapones para los oídos, paracetamol y monedas en el bolsillo por si hace falta. Y con mi música que empieza "puede fallar, disfrutá el viaje que habrá de ser siempre más largo que el tiempo de destino porque el sueño es corto y una mera pieza de un rompecabezas más amplio".

Ya no imagino ni voy hacia el sueño con actitud de adolescente ensimismada, mareada, ingenua, desconectada.

Ahora en mi sueño puede hacer un calor sofocante, puede haber mosquitos y cancelaciones y parte del sueño es ser realista aunque aventurera.

La vida no es sueño, lo lamento (o no). Pero celebro sí saber que los sueños, sueños son.

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lunes, 19 de junio de 2023

La estación de los vestidos.

Comenzó la estación de los vestidos, la que menos me gusta y la que más padezco.

La estación de la que rehuyen sus adeptos: qué difícil es que los que se quejaron en invierno pontificando preferir el verano digan en verano que sí les gusta el verano!

"Es que la gente se queja por quejarse, siempre" me dijo una amiga hace unos días.

Yo sí creo que no les gusta el invierno: no conozco a muchos como yo, que digan en el frío que disfrutan el frío.

También creo que tampoco les gusta el verano. En un día de treinta y dos grados le dije a alguien que no paró de repetir lo tortuoso que le resultaba el frío y cómo amaba las temperaturas altas: "estarás feliz hoy!", a lo que respondió, desencajada: "No!! Es mucho!!" (insertar emoji con ojitos para arriba y emoji con palma abierta sobre la frente).

Tal vez estos adultos aún no sepan que lo que les gusta del verano son las vacaciones y no el calor. Tal vez no sepan que hay una estación que los aleja del frío y que tiene menos calor y se llama "primavera".

O tal vez simplemente sean del "team QUEJA", como dice mi amiga.

Al fin y al cabo, es cierto que hay algunos a los que NADA les viene bien (emoji de palmas y hombros para arriba).

Para mí, lo bueno del verano es que le abre la puerta de entrada al otoño... 

Salud!

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miércoles, 7 de junio de 2023

Buenas flores.

Amo la complicidad que se establece con extraños con los que me cruzo a menudo: aun sin conocernos, nos miramos y sonreímos y "hasta" nos saludamos.

Siento tan normal identificar como otro ser humano al que pasa a mi lado y buscar su cara para establecer al menos contacto visual...

Me parece tanto más complejo y extraño ver cómo gente que camina hacia mí en un metro y medio de vereda pretende no ver... Menos mal que no soy un tigre o un animal ponzoñoso o jugar al indiferente les saldría horriblemente caro! Menos mal que soy sólo yo =)

Llevo más de un lustro acompañando a mi hija a la misma escuela y es sorprendente como algunas personas -más mujeres que hombres, lastimosamente- por más que te vean y te miren a los ojos no sólo no esbozarán una sonrisa sino que no saludarán JAMÁS.

Prefiero quedarme con los que me ven desde la vereda opuesta y me sonríen y saludan; me gusta su amabilidad y calidez, me gusta pausar mi habitual introversión en pos de la amabilidad.

Adoro caminar de la mano de mi esposo y que ambos cosechemos y entreguemos buenos días tan temprano.

Intercambiar esos gestos de humanidad es como intercambiar sencillas y coloridas flores de atención y amabilidad y no es novedad que amo las flores.

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jueves, 25 de mayo de 2023

Mi espacio-cápsula.

 Sé que no es pero quiero creer que cuando olemos un perfume que nos resulta familiar, lo que nos ocurre es algún tipo de magia.

 Si lo asociamos a buenos recuerdos, se liberan mariposas; si no, se nos retuerce el estómago y hasta que el perfume "pasa", así se queda.

 Existe también música que nos transporta a otros momentos con la vertiginosa velocidad de una máquina del tiempo: los recuerdos adquieren la fuerza de un holograma desplegándose frente a nosotros y es como si viésemos eso otra vez, como si al estirar la mano hasta pudiésemos tocarlos.

 Hay sabores que nos remontan a momentos de felicidad: sabores simples que unimos a placer profundo y algarabía.

 Ciertos cambios en el tiempo que se mueven como las corrientes bajo la superficie no nos son imperceptibles y a menudo nos devuelven recuerdos recurrentes, sensaciones  tan físicas como una caricia.

 Algunos colores nos brindan una experiencia parecida si traen aparejados la memoria de cuándo los usamos o a qué se parecen.

 Quisiera poder armar un espacio-cápsula en donde incluir sencillas maravillas que me hacen feliz.

 Mucho más que un "armario-cápsula" con prendas de estación, mi espacio-cápsula atesoraría voces de grillos y brillitos de luciérnagas, aroma de café Bonafide y sabor a caramelos Sugus, noches estrelladas y frases graciosas de mi hermano, bombones de chocolate y un cuaderno donde escribir y un libro donde leer poesía, una anécdota graciosa con risas incluidas de los que amo...

 Mi espacio-cápsula sería también mi kit de emergencia, mi conjuro contra la tristeza, mi dosis de alegría, placer y carcajadas.

 Puedo llevar mi cápsula conmigo donde quiera que vaya una vez que la haya diseñado en mi memoria.

 Puedo dibujarla y pintarla también, puedo escribirla en una hoja de papel y doblarla y llevarla conmigo en mi billetera.

 Después de todo, es saludable y necesario llevar con nosotros tan poderoso antídoto ante un ataque de melancolía o de tristeza.

 O simplemente porque queremos mimarnos el alma en nuestro incansable esfuerzo por ser felices.

 Creo que sería una buena idea que pienses en la tuya! Irás creándola mientras la pienses y será tu obra que ella exista.

 Sonrío sólo de seguir pensando lo que contendrá la mía =)


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miércoles, 24 de mayo de 2023

Paz con "p" de perdón.

 Suelo leer de pueblos que piden perdón por asuntos del pasado, de un pasado que no vivieron, del que no formaron parte.


 Mi primera reacción fue pensar que nada tiene que perdonárseles  a quienes no han tenido que ver en los crímenes de sus padres o sus abuelos, que no es atributo ni tarea de ellos intentar enmendar errores, culpas, fechorías que no cometieron.


 Pensé: "yo no aceptaría que la hija de un asesino me pidiera perdón por el crimen de su padre cuando la pobre criatura no es culpable de nada y no sería justo para ella creerse responsable de ponerse el pesado traje de la culpa...".


 Pensé luego: "pero esas personas que les piden perdón a otras pertenecen a generaciones que han enterrado ya al maldito".


 Entonces, creo, comprendí.


 Yo vivo con el asesino mano a mano. Ambos estamos vivos. Nadie, absolutamente nadie puede ni debería personificar su rol más que él.


 Pero qué pasará cuando ya no respire y los que sí sientan la culpa y el peso de la vergüenza me busquen, nos busquen, o a las nuevas generaciones con el dolor y/o el sentimiento ardiente de pedir perdón para cerrar la herida, no sólo la nuestra sino también la de ellos.


 Porque creo que todos nacemos libres y no debemos cargar con el yugo de oscuridades pasadas pero sé también que hay dramas que crecen junto a generaciones de hijos y parejas que nos ven llorar y nos saben sufriendo, que no han conocido a quienes perdimos pero saben qué ha pasado y a su manera transmitirán la herida y la cicatriz.


 Sé así que no sólo las víctimas buscamos poder cubrir la herida con algo  de paz para ver si eso la ayuda a cicatrizar: los que han enterrado a sus parientes, conocidos o conciudadanos delincuentes, asesinos, han de sentir también la necesidad de avanzar con una antorcha de luz (tímida como un rayo de fósforo quizá pero luz al fin) hacia nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos y avergonzarse por lo que otros humanos hicieron y habiendo muerto en su férrea soberbia omitieron intentar, al menos de palabra, enmendar.


 Pedir perdón por algo del pasado que aun afecta a un mutuo presente es para algunos un acto histórico, político, moral o todo junto.


 Para otros es un "al fin muere la indiferencia y habiéndose aniquilado la vida se reconocen la herida y el dolor de humano a humano".


 Y es como si de repente un tendón vital -o una cadena- que se habían cortado, se unieran, reparándose.


 Como si la sed y el agua se juntaran y en un gesto valiente, la herida y la cicatriz se conciliaran para reconciliarse.


 Ojalá así sea lo que se siente porque ni el asesino ni los suyos nos han perdido perdón.


 Ojalá algún día no muy lejano las generaciones que nos hayan enterrado ya tengan el coraje y la ternura de firmar la paz entre herida y cicatriz: lamento sentir que voy a morir sin haber podido hacerlo.


 Cuando eso pase se cerrará finalmente un capítulo y aunque en diferido, con otro aspecto y en distinta forma, nuestra herida y nuestra historia serán recordadas con un susurro que en su brisa dirá algo parecido a "justicia".


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martes, 9 de mayo de 2023

Cambio.

 "Ojalá estrellarnos ya del todo y acabar con todo y arder en llamas y volver a empezar", leí hace unos días y pensé "qué manía la de tantos por ese tipo de ideas".

Por más genuino, honesto y legitimado que parezca estar el enojo y el enojado, otra vez lo de terminar con todo o todos para empezar algo con algunos.

Me recuerda a los patrones de algunas películas: las navideñas o de estación: volver al pueblo-encontrar al ex-recomenzar la relación-malentendido-arreglo-beso. O: invasión alienígena-ataque del núcleo que los nutre o aúna-éxito y festejo. U otro más común: aniquilaremos a todos éstos (o dejaremos que mueran)- recomenzaremos la historia con algunos elegidos (por ellos)-pésima idea-lucha-ganan los buenos (no los electores/elegidos sino los que casi no cuentan el cuento).

Cuando identifico estas tramas, digo en voz alta: "ahí vamos de nuevo" porque ya estaría...

Que manía la de creer que con muchos afuera, otros serían mejores y más capaces de crear un nuevo mundo, lejos de lo malo, infundido de "lo bueno".

Qué delirio espantoso el de desear un final atroz para un inicio "prometedor".

Creo que esas ideas son peligrosas. Creo que se convierten en el látigo que dicen rechazar. No confío en el juez que decidirá cuándo debe explotar todo y dónde y quiénes serán los encargados de la colonia de élite.

Como argumento de película de ciencia ficción debería estar agotado ya... Como cualquier cosa fuera de eso y a esta altura del partido y habiendo visto lo que hemos visto, también.


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lunes, 24 de abril de 2023

Música.

 "El mundo nada puede contra un hombre que canta en la miseria" ~Ernesto Sábato


"Soy muy musical" dije y sentí que desafiné.

 Me sonó horrible eso. "Soy musical", como que me creo armónica o guitarra y no.

 Me suena mejor "amo la música"...

 No sé si la vida sin música sería un error pero el silencio sería abrumador y doloroso.

 Mi mente saborea melodías como mi lengua sabores y las necesito para nutrirme, para respirar, para dormirme o para... vivir.

 Recuerdo letras como un catálogo y me visto con ellas en ocasiones según cuan apropiadas sean de traje acorde a la circunstancia.

 Las evito porque queman o cortan y las busco también como la sed al agua.

 Así como un perfume suelta espíritus, una melodía proyecta escenas con la fuerza del mar contra las rocas...

 Ah, la música que eleva y aplasta, que eriza y aburre, que alegra y destroza, que se canta en un idioma desconocido, que crece con nosotros y con nosotros no ha de morir...

 Bendita sea la música, ahora y siempre, por los siglos de los siglos, amén!


AnimarJournals




viernes, 21 de abril de 2023

Hoy.

 Veo tantas personas que, en pos de la comodidad, remueven el pasto de sus jardines y colocan enormes baldosas negras como si acabaran de caer a la Tierra y desconocieran que la temperatura sube HOY, que los aires acondicionados que ponen para resolverlo generarán un mayor consumo de energía y que se quejarán por ello mientras le dan un "me gusta" a la publicación que reza: "Protejamos al Amazonas"...

 Porque de paso, jugar al comprometido en causas lejanas es muy cómodo y lava nuestras sucísimas culpas pero, qué va!, si el ecocidio les pasa a ochenta kilómetros dirán que no les es relevante porque "no viven cerca" o que "esas son cosas políticas" o "es más complejo".

Olvidan que fueron justicieros verdes para la política internacional y, mientras fueron incapaces de manejar sus seis metros cuadrados de pasto, sí quisieron enseñarle al mundo a vivir.

 Ah, la incongruencia e irresponsabilidad de comportarse como alienígena y quejarse como terrícola...!

 Leo a gente tratando de despertarlos explicándoles cosas sobre el futuro: el futuro del planeta, el de ellos, el de sus hijos.

 Fallo al intentar comprender por qué quiénes no se interesan por el incendio presente sí van a corregirse en aras de algún incendio futuro...

 Paradójicamente, la gente mayor parece amar mantener sus jardines y cuida sus plantas y pide ayuda si no puede. He visto ocho jardines morir en los últimos seis meses y a su gente joven solventarlo. 

 Adelante mientras se paren con hidalguía junto a su zafarrancho pero no vayan comprando ropa vintage por sustentable o preguntando si ésto o aquello es "animal friendly": tu jardín era animal friendly, campeón! A lo hecho, pecho.

 Porque libertad siempre. Y también: coherencia!

 La indiferencia, la hipocresía, la ignorancia y la comodidad son detalles complejos que trascienden al verde y lo vuelven algo más oscuro: si ya está muriendo hoy, de poco sirve pensar en mañana. 

 Parte del problema o parte de la solución... hoy.

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lunes, 17 de abril de 2023

Cumpleaños y funerales.

 Mudarse de país, de continente y de hemisferio implica aprender mucho y acostumbrarse a diferencias profundas, incluso a opuestos: el viento norte es frío aquí y se va al sur a buscar calor...

 Muchas de esas diferencias han comenzado a serme familiares pero no siempre me es fácil desandar décadas en un puñado de años.

 Hay algo que también difiere de lo que conocí y son los funerales.

 Yo no sabía de funerales con discursos, fotos o videos, con canciones seleccionadas, con protocolos e invitaciones...

 Lo había visto en las películas sí y el concepto no me era nuevo aunque para nosotros (no sé en todo el país ni en la región sino en los veinte? a los que acudí) los funerales son "velorios" y duran un par de horas o toda la noche y puede haber café y algo básico para comer y ya, como medialunas, y no siempre...

 Las personas dirán que se fue pronto y que hablaron hace poco y que parece que duerme y que sólo se ven en los velorios y que quién irá a ser el próximo y luego se van el muerto y los vivos y se crema o se entierra porque del polvo venimos y al polvo nos vamos y rezamos y lloramos y sufrimos rotos, tantas veces, y taza taza cada uno a su casa y empieza así una nueva vida para los vivos y para los muertos.

Estoy aquí ahora y le dije a mi esposo ya "no quiero fiesta cuando me muera". "Se celebra la vida", me dijo. "Celebremos mi vida en vida", le pedí.

 "La persona merece eso". No entraré en si lo merezco pero definitiva (y literalmente) paso de eso.

 La muerte es demasiado dolorosa para los que quedan (a veces, al menos...) como para estar organizando aparatosos y costosos eventos con gente que se siente obligada a venir a dar "el último adiós" cuando en realidad al último adiós me lo dieron en vida, lo supieran o no.

 Celebro mi vida en cada cumpleaños aunque no viene tanta gente. No celebro sólo mi nacimiento: celebro estar viva, celebro estar lúcida, celebro poder amar y ser amada. Celebro mis cicatrices, mis fracasos y mis triunfos. Me celebro a MÍ. 

 Mi funeral congregaría más gente que mi cumpleaños y yo era tan buena una vez muerta pero viva los mensajes se retaceaban y peleábamos pero de muerta buscarán alguno foto juntos o juntas e irá al perfil de whatsapp o al feed de Instagram con un largo y sentido texto de adiós para los followers porque yo ni idea tendré para ese entonces.

 "No gastaríamos el dinero de un funeral en un fin de semana de vacaciones, el mundo está al revés, todo pasa al revés: quiero comida y fotos viva, y saber cuánto se me ama ahora, y ser visitada y celebrada mientras pueda verlo y vivirlo y si no pasa así, que nadie tome aviones de muerta ni viaje largo y se siente a llorar porque estuve viva una vez..."

Mi pobre marido creerá que es una excentricidad... Tal vez que soy egoísta pero es lo contrario: hablo de amor con los que amo para que si no estoy no sientan que no nos dijimos, que no sabíamos que nos amábamos. Eso es más importante que discursos y canciones. Vivo tratanto de ser la mejor versión de mí y deseo que lo que expresamos y sembramos y VIVIMOS en vida no sea reinterpretado si muero y aparezcan los que me ignoraban a repartir lágrimas y condolencias, sean quienes sean y vengan de donde vengan.

 Amor a mí es también no sentir necesario un evento para celebrar la vida alrededor de un cuerpo muerto que tuvo su tiempo de estar vivo y ser celebrado.

"Algún día se verá que todo esto está al revés", le digo mientras celebro mi vida y la suya y la de mi hija y la de los seres que amo.

Sabrán así cuando no esté que no hay deudas pendientes ni facturas que pasar ni evento al que acudir ni en el que invertir ni al que viajar: estaremos a mano, a alma, y eso, aún en el dolor, traerá paz.

 Traer paz en la angustia y sentir que no se debe nada más que una velita, un buen recuerdo y oración es un gesto de amor acorde a mi manera de ver el mundo. 

 Y a este respecto, debo confesar que por el lugar en el que me sitúo, no es fácil saber cuando hace frío, desde dónde sopla el viento...


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jueves, 13 de abril de 2023

Hacer las paces.

 Cuántas batallas yermas nos quitan la paz...

 Existen batallas con nosotros mismos que nos alientan a mejorar, a abandonar hábitos nocivos, a perdonar o perdonarnos, a olvidar o a recordar contra el olvido...

 Pero cuántas batallas inútiles libramos por costumbre, batallas perdidas desde el principio, batallas que nos gastan y desgastan y que nos dejan algo más débiles y más cansados...

 Cuántas mentiras nos decimos, cuántas envolvemos en promesas mágicas que nos repetimos como mantras huecos: "viajar me ayudará; volveré y todo (incluida yo) estará mejor"; "fulana o fulano va a cambiar, lo sé. Se dará cuenta y cambiará". 

 Pero al volver del viaje lo único que cambió fue el tiempo y los fulanos no cambiaron y qué más, no sé, tal vez tu hogar esté aún en la ciudad que detestás y ves las mismas caras en el trabajo que te saca de quicio...

 Pequeñas enormes frustraciones e impaciencias con sus fracasos que nos agujerean el humor y la energía con la paciencia y la constancia con que esa gota cae y horada la piedra...

 Quizás con algunas de esas molestias e inquietudes debiéramos firmar la paz: no por convencimiento ni por cansancio sino por amor a nosotros mismos. 

Vivir combatiendo a esos pequeños enemigos es una manera de dedicarles nuestra vida...

Por amor a mí dejo que sea... porque no puede no ser y pues... que sea!

No podré con todo, lo sé, pero voy a firmar esta paz aquí y otra acá y algunas por allá. Con todas haré las paces que necesito. 

#soltar

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miércoles, 12 de abril de 2023

Un miércoles con menos paciencia.

 Soy alérgica a ser tomada por estúpida.

 Será por eso también que tengo un problema personal con las mujeres que juegan a las tontas para obtener beneficios.

 Me caen mal las mujeres que pretenden no entender, que juegan a no darse cuenta de lo que hacen, que quieren parecer distraídas y bien intencionadas pero apuntan bien, muy bien.

 "Algunas personas sólo guiñan los ojos para poder apuntar mejor", dijo Billy Wilder. Claramente.

 No soporto a las mujeres que tiran la bomba de humo de la victimización mientras hacen estragos.

 Me gustan las mujeres fuertes que se muestran fuertes.

 Me gustan las mujeres que no necesitan fingir enfermedades ni admiración, que no adulan para ganar ni se acercan para servirse de todos y cada uno.

 Me gustan las mujeres directas, las que entonan su desacuerdo y su bronca si están convencidas de que ese camino es el correcto.

 Débiles o fuertes, rotas o enteras, equivocadas o no pero directas y claras...

 Qué tedio tener que lidiar con tantas haciéndose las tontas y de paso tomándonos por tontas a las demás...

Qué paciencia.


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martes, 4 de abril de 2023

Hay mujeres y mujeres.

Hay mujeres y mujeres.

Hay mujeres valientes, decididas, viriles, honestas.

Hay mujeres sensibles, amables, simpáticas, graciosas.

Hay mujeres tenaces, generosas, tiernas, brillantes.

Hay mujeres rotas, partidas, dobladas, vencidas.

Hay buenas mujeres.

Y hay mujeres envidiosas, celosas, mentirosas, malvadas.

Hay mujeres enroscadas, pendencieras, egoístas, desleales.

Hay mujeres manipuladoras, frías, victimistas, superficiales.

Hay malas mujeres.


Hay mujeres y mujeres.


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Esfuérzate en ser feliz.

Decir que el tiempo vuela se queda corto. El tiempo nos lleva de una punta a la otra a una velocidad vertiginosa, como el Concorde. Solía pe...