Laura pregunta en una página web si el producto que le interesa ha sido probado en animales porque "la vida de los animales importa" pero colabora con la desaparición de especies manteniendo un jardín delantero muerto y sin siquiera una maceta.
Jan dice que tiene cada vez menos tiempo en el trabajo a la par que se reduce su jornada laboral: ahora cuatro días y uno de ellos medio tiempo pero ni aún así ve una relación entre A y B y se queja como si no entendiera.
Marianne votó a la extrema derecha porque "no leyó las propuestas" pero decidió no contratar el Bed & Breakfast que le recomendaron porque habiendo leído todo en detalle, descubrió cosas que la perjudicaban.
Janna dice que "ese árbol debería cortarse porque me saca luz" mientras baja del auto oscuro, entra a la casa gris, se sienta en el sillón negro, en la penumbra de la baja luz del velador que eligió y disfruta de la oscuridad tan trendy, a claras luces.
Peter sentencia que "no se hace lo suficiente por el medio ambiente" mientras planifica sus segundas vacaciones este año, ambas en... avión.
Maria dice que "las mujeres tienen que lucir naturales, no teñirse y evitar el maquillaje" a la par que no publica una foto sin someter su cara y cuerpo a la suficiente cantidad de filtros y tiene, en su perfil, una foto suya de tantos años atrás y con tantos filtros que ni su familia la reconoce en ella.
Marc firma una petición en Change.org "para terminar con la deforestación del Amazonas" mientras espera a la empresa que vendrá a colocarle baldosones negros en su jardín porque "son más fáciles de mantener y no tengo que hacer nada" a la par que fortalecen la sensación de sauna para él y sus vecinos en veranos cada vez más calurosos.
Tom dice que "si los inmigrantes tienen quejas, que se vuelvan a sus países" sin que nadie le avise que esos retornos no mejorarán el status quo y que, aunque le rompa el corazón, los nacionales, ay! también se quejan.
Daisy acude religiosamente al gimnasio cada mañana con la misma efusividad con que puja por poder estacionar exactamente al lado de las escaleras del supermercado para tener que caminar lo menos posible y repite el ritual cuando estaciona ilegalmente junto a la escuela de su hija con el mismo objetivo.
Femke insiste cada día en las redes sociales con que "nada es más importante que deshacerse del lobo" mientras rechaza la notificación de su móvil en que se lee: "Un día más con altísima contaminación en Países Bajos. La salud de todos, en peligro".
Rose se queja en la oficina del "poco tiempo" que tiene pretendiendo no entender que, desde la costumbre empezada en el confinamiento, le dedica un mínimo de una hora a videollamadas cuyos temas solían resolverse con un correo electrónico o una llamada telefónica de diez minutos.
Algunas contradicciones de noviembre. O de marzo, para el caso. Podría seguir pero voy a terminar aunque éste sea sólo el principio.