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miércoles, 21 de junio de 2023

Y los sueños, sueños son.

Que soñar es y ha sido un potente motor, no cabe duda.

Soñar nos ha empujado por años y hasta décadas, nos ha impulsado, acompañado, convencido y motivado y le debemos mucho incluso aunque no hayamos logrado concretar aquello que hemos soñado.

Aun así con el tiempo he aprendido a soñar menos. O a soñar distinto, quizás. Puede ser que ahora sea un sueño más realista, más "burgués" o con gustito a plan, a proyecto. Un sueño con bosquejo y bucket list.

Podría ser tan sólo esa impresión de globo pinchado de la meta, de qué maravilla y ahora?, de tampoco era para tanto, de valió la pena, sí, y ahora pauso o sueño más?

Pero puede ser también que haya influido esa manera tan épica de soñar que tenemos algunos: en nuestros sueños no existen bocinas. No hay dolores de panza ni ganas de ir al baño. En nuestros sueños no hay vuelos cancelados, demoras o embotellamientos. En nuestros sueños no hay cansancio ni olvidos cruciales, no hay equivocación de fecha ni gente maleducada. 

En nuestro sueño hay un deseo extraordinario y una escena épica, nívea, fluida y musical. 

En nuestro sueño no suenan alarmas ni sirenas de ambulancias, no hay gaviotas que vienen violentamente a llevarse tu comida, no hay niños berrinchosos ni carteles de SOLD OUT.

Por eso mis sueños se han calmado un poco. Será que crezco también, digamos todo. Que deseo con furia y apasionadamente pero con reservas y protector solar factor 50, con tapones para los oídos, paracetamol y monedas en el bolsillo por si hace falta. Y con mi música que empieza "puede fallar, disfrutá el viaje que habrá de ser siempre más largo que el tiempo de destino porque el sueño es corto y una mera pieza de un rompecabezas más amplio".

Ya no imagino ni voy hacia el sueño con actitud de adolescente ensimismada, mareada, ingenua, desconectada.

Ahora en mi sueño puede hacer un calor sofocante, puede haber mosquitos y cancelaciones y parte del sueño es ser realista aunque aventurera.

La vida no es sueño, lo lamento (o no). Pero celebro sí saber que los sueños, sueños son.

AnimarJournals

lunes, 19 de junio de 2023

La estación de los vestidos.

Comenzó la estación de los vestidos, la que menos me gusta y la que más padezco.

La estación de la que rehuyen sus adeptos: qué difícil es que los que se quejaron en invierno pontificando preferir el verano digan en verano que sí les gusta el verano!

"Es que la gente se queja por quejarse, siempre" me dijo una amiga hace unos días.

Yo sí creo que no les gusta el invierno: no conozco a muchos como yo, que digan en el frío que disfrutan el frío.

También creo que tampoco les gusta el verano. En un día de treinta y dos grados le dije a alguien que no paró de repetir lo tortuoso que le resultaba el frío y cómo amaba las temperaturas altas: "estarás feliz hoy!", a lo que respondió, desencajada: "No!! Es mucho!!" (insertar emoji con ojitos para arriba y emoji con palma abierta sobre la frente).

Tal vez estos adultos aún no sepan que lo que les gusta del verano son las vacaciones y no el calor. Tal vez no sepan que hay una estación que los aleja del frío y que tiene menos calor y se llama "primavera".

O tal vez simplemente sean del "team QUEJA", como dice mi amiga.

Al fin y al cabo, es cierto que hay algunos a los que NADA les viene bien (emoji de palmas y hombros para arriba).

Para mí, lo bueno del verano es que le abre la puerta de entrada al otoño... 

Salud!

AnimarJournals

miércoles, 7 de junio de 2023

Buenas flores.

Amo la complicidad que se establece con extraños con los que me cruzo a menudo: aun sin conocernos, nos miramos y sonreímos y "hasta" nos saludamos.

Siento tan normal identificar como otro ser humano al que pasa a mi lado y buscar su cara para establecer al menos contacto visual...

Me parece tanto más complejo y extraño ver cómo gente que camina hacia mí en un metro y medio de vereda pretende no ver... Menos mal que no soy un tigre o un animal ponzoñoso o jugar al indiferente les saldría horriblemente caro! Menos mal que soy sólo yo =)

Llevo más de un lustro acompañando a mi hija a la misma escuela y es sorprendente como algunas personas -más mujeres que hombres, lastimosamente- por más que te vean y te miren a los ojos no sólo no esbozarán una sonrisa sino que no saludarán JAMÁS.

Prefiero quedarme con los que me ven desde la vereda opuesta y me sonríen y saludan; me gusta su amabilidad y calidez, me gusta pausar mi habitual introversión en pos de la amabilidad.

Adoro caminar de la mano de mi esposo y que ambos cosechemos y entreguemos buenos días tan temprano.

Intercambiar esos gestos de humanidad es como intercambiar sencillas y coloridas flores de atención y amabilidad y no es novedad que amo las flores.

AnimarJournals

Esfuérzate en ser feliz.

Decir que el tiempo vuela se queda corto. El tiempo nos lleva de una punta a la otra a una velocidad vertiginosa, como el Concorde. Solía pe...