"Ojalá estrellarnos ya del todo y acabar con todo y arder en llamas y volver a empezar", leí hace unos días y pensé "qué manía la de tantos por ese tipo de ideas".
Por más genuino, honesto y legitimado que parezca estar el enojo y el enojado, otra vez lo de terminar con todo o todos para empezar algo con algunos.
Me recuerda a los patrones de algunas películas: las navideñas o de estación: volver al pueblo-encontrar al ex-recomenzar la relación-malentendido-arreglo-beso. O: invasión alienígena-ataque del núcleo que los nutre o aúna-éxito y festejo. U otro más común: aniquilaremos a todos éstos (o dejaremos que mueran)- recomenzaremos la historia con algunos elegidos (por ellos)-pésima idea-lucha-ganan los buenos (no los electores/elegidos sino los que casi no cuentan el cuento).
Cuando identifico estas tramas, digo en voz alta: "ahí vamos de nuevo" porque ya estaría...
Que manía la de creer que con muchos afuera, otros serían mejores y más capaces de crear un nuevo mundo, lejos de lo malo, infundido de "lo bueno".
Qué delirio espantoso el de desear un final atroz para un inicio "prometedor".
Creo que esas ideas son peligrosas. Creo que se convierten en el látigo que dicen rechazar. No confío en el juez que decidirá cuándo debe explotar todo y dónde y quiénes serán los encargados de la colonia de élite.
Como argumento de película de ciencia ficción debería estar agotado ya... Como cualquier cosa fuera de eso y a esta altura del partido y habiendo visto lo que hemos visto, también.
AnimarJournals
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