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sábado, 26 de agosto de 2023
Islas.
lunes, 21 de agosto de 2023
Soberbia.
Cuando algún amigo me cuenta que alguien "le pasó por arriba" (el lunfardo argentino para quien metafóricamente "te atropella"con su actitud, discurso o ambos), las frases que siguen son a menudo: "pero qué le voy a hacer, no pude contestarle nada PORQUE NO QUIERO TENER PROBLEMAS".
Poniendo un poco de distancia y atención, no es difícil identificar esas figuras arrogantes y (auto)legitimadas para atreverse sabiendo que les será fácil: un maestro de grado (de tu hijo), el director de la escuela, el médico tratante o la recepcionista, el empleado de correo (con el que estás por despachar tu trabajo), el empleado público (de cualquier categoría)...
Al fin y al cabo, cualquier persona cuya función la sube a un escalón con un mínimo de diez milímetros más alto que nosotros, se enciende y arde con el oxígeno de nuestra retracción y arden a lo loco.
Es fácil que se nos anime cuando nosotros mismos nos atamos de pies y manos "para no confrontar con el doctor PORQUE ME PUEDE TRAER PROBLEMAS".
Así de fácil crece el ego herido del inútil: la paradoja del aire del aliento que retenemos les ayuda a convencerse de que en verdad son infalibles y poderosos, que no los toca nadie, convence a una recepcionista de ser la reencarnación de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, a un cirujano de que es el creador de una vacuna que ha salvado millones de vidas y a un empleado administrativo manejando un expediente de que es la mano que mueve al país más poderoso de la Tierra.
De ahí a mirarnos, hablarnos y tratarnos como si fuésemos absolutamente idiotas hay un paso natural (para ellos, sobre todo).
En mi caso no siempre callo por temor sino más bien por lástima: cuando los veo creerse superiores los sé heridos, sé que se saben débiles e incapaces, que se aferran a su función y en ella a su poder porque es lo único que los hace sentirse alguien y que la usan de látigo para ocultar su terror a ser descubiertos en su ruidosa mediocridad.
Pero cuando me callo al verlos agitar su soberbia corro el riesgo de que en su delirio me tomen también por idiota.
Créase o no, todavía existen personas que creen que la amabilidad y la ternura son síntomas o símbolos de debilidad y que actuando como gigantes de cartón, triunfan. Y en verdad... triunfan.
Tal vez sea hora de darle al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios y al soberbio una foto de situación que lo calme un poco.
Estamos rodeados de hombres y mujeres mirándonos como si montaran un percherón mientras galopan en un precioso y pequeñito caballito Falabella.
El mundo sería un poco, un poquitito más justo, si a tantos cacareadores profesionales no les dejásemos avanzar tanto en su arrogancia.
Cantar antes de entrar "a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar" nos puede ayudar.
Después de todo, en el orden educativo, sanitario, político, civil, social... jamás es una buena idea permitir que nadie, cualquiera, sea quién sea y por más complejo de inferioridad que tenga, nos tome por idiotas.
Hala!, a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar!
@AnimarJournals
jueves, 20 de julio de 2023
Motor.
Qué maravilloso motor es el amor!
Tan inmenso es que no lo vemos tantas veces siquiera como un motor: son hilos invisibles que sostienen sin necesidad de fuertes bisagras ni explicaciones profundas.
Impulsa el odio, en otros casos, con furia.
La venenosa venganza hace también lo propio...
He experimentado otra fuerza igualmente arrolladora: la del hartazgo.
Lo que impulsa el hartazgo no tiene nombre...
El hartazgo es la postal de un infierno al que no se quiere regresar, llámese persona o personas, lugares, hábito, circunstancias...
Hartazgo es saber que hasta mirar atrás nos sitúa en el peligro de convertirnos en la esposa de Lot.
El hartazgo está condimentado con esa sal de la desesperación cruzada con obstinación y fe: nada podría ser tan malo ya pero eso ya no, de esos ya basta, hasta aquí tentáculos y cinismo, mentiras e incomodidad, dolor o angustia...
El futuro no es ya "oscura maleza" cuando es hartazgo lo que nos mueve. Huimos hacia adelante con toda la energía contenida qué resultará en un nuevo Big Bang para nosotros.
Logré tanto gracias al hartazgo que lo desvisto de sus ropajes de mala fama y poca nobleza en comparación con motivos y causas más nobles con dudosas consecuencias.
Bendito sea el hartazgo que impulsa y propulsa y que habilita nuevos comienzos, renovando la esperanza.
Una vez...
Y otra vez.
AnimarJournals
martes, 11 de julio de 2023
miércoles, 21 de junio de 2023
Y los sueños, sueños son.
lunes, 19 de junio de 2023
La estación de los vestidos.
miércoles, 7 de junio de 2023
Buenas flores.
Esfuérzate en ser feliz.
Decir que el tiempo vuela se queda corto. El tiempo nos lleva de una punta a la otra a una velocidad vertiginosa, como el Concorde. Solía pe...
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