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sábado, 26 de agosto de 2023

Islas.

 En el fondo (y en el frente), siempre estamos más bien solos.

 Y no somos meras islas: conformamos archipiélagos.

 Somos unidades de tiempos, recuerdos, mentiras y verdades.

 Es difícil explicarnos y por ello quizá sea también difícil entendernos 
aunque siquiera lo intentemos ya...

 Algunas islas ven caer y subir  al sol en el mismo momento, algunas incluso están "comunicadas" por un puente pero qué es un puente?  

 Cuánto puede intercambiarse por un puente? Pueden acaso los viejos árboles avanzar por el puente, por ejemplo?

 La otra isla puede suponer que la sombra de sus árboles se parece a la nuestra, que su olor, su textura, la forma en que el viento mueve sus ramas y sus hojas es igual.

 Pero no lo es... Esa isla no ha visto crecer (y morir) nuestros árboles, no ha temido por ellos en las tormentas, no se ha refugiado en su sombra ni ha tarareado su canción de hojas aplaudiendo...

 Podemos comunicarnos brevemente por el puente pero somos islas, nada más...

 A la par, la otra isla no duerme preguntándose si por la norma habitual de migración, sus aves no debieran estar ya ahí y otros asuntos relativos a la isla que es.

 Más temprano que tarde nos irá tapando el agua y como nuestros árboles y nuestras plantas y nuestra demás pequeña vida, moriremos...

 Con nosotros se irá lo que supimos y no habrá registro que transmita lo que ha, lo que hemos sido.

 No importará ya porque al menos en la muerte estarán encapsulados nuestros recuerdos, en la  muerte de nuestra isla habitará la memoria plena de lo que hemos sido.

 Esa memoria que las otras islas ni aun vivas pudieron absorber.

 En mi isla (y en la de al lado, y en la otra...) está cayendo el sol.

 Viendo una vez más lo que sólo yo vi, lo que sé y sólo yo sabré aún cuando me haya ido... me duermo.

lunes, 21 de agosto de 2023

Soberbia.

Cuando algún amigo me cuenta que alguien "le pasó por arriba" (el lunfardo argentino para quien metafóricamente "te atropella"con su actitud, discurso o ambos), las frases que siguen son a menudo: "pero qué le voy a hacer, no pude contestarle nada PORQUE NO QUIERO TENER PROBLEMAS".

Poniendo un poco de distancia y atención, no es difícil identificar esas figuras arrogantes y (auto)legitimadas para atreverse sabiendo que les será fácil: un maestro de grado (de tu hijo), el director de la escuela, el médico tratante o la recepcionista, el empleado de correo (con el que estás por despachar tu trabajo), el empleado público (de cualquier categoría)...

Al fin y al cabo, cualquier persona cuya función la sube a un escalón con un mínimo de diez milímetros más alto que nosotros, se enciende y arde con el oxígeno de nuestra retracción y arden a lo loco.

Es fácil que se nos anime cuando nosotros mismos nos atamos de pies y manos "para no confrontar con el doctor PORQUE ME PUEDE TRAER PROBLEMAS".

Así de fácil crece el ego herido del inútil: la paradoja del aire del aliento que retenemos les ayuda a convencerse de que en verdad son infalibles y poderosos, que no los toca nadie, convence a una recepcionista de ser la reencarnación de Winston Churchill en la Segunda Guerra Mundial, a un cirujano de que es el creador de una vacuna que ha salvado millones de vidas y a un empleado administrativo manejando un expediente de que es la mano que mueve al país más poderoso de la Tierra.

De ahí a mirarnos, hablarnos y tratarnos como si fuésemos absolutamente idiotas hay un paso natural (para ellos, sobre todo).

En mi caso no siempre callo por temor sino más bien por lástima: cuando los veo creerse superiores los sé heridos, sé que se saben débiles e incapaces, que se aferran a su función y en ella a su poder porque es lo único que los hace sentirse alguien y que la usan de látigo para ocultar su terror a ser descubiertos en su ruidosa mediocridad.

Pero cuando me callo al verlos agitar su soberbia corro el riesgo de que en su delirio me tomen también por idiota.

Créase o no, todavía existen personas que creen que la amabilidad y la ternura son síntomas o símbolos de debilidad y que actuando como gigantes de cartón, triunfan. Y en verdad... triunfan.

Tal vez sea hora de darle al César lo que es del César, a Dios lo que es de Dios y al soberbio una foto de situación que lo calme un poco.

Estamos rodeados de hombres y mujeres mirándonos como si montaran un percherón mientras galopan en un precioso y pequeñito caballito Falabella.

El mundo sería un poco, un poquitito más justo, si a tantos cacareadores profesionales no les dejásemos avanzar tanto en su arrogancia. 

Cantar antes de entrar "a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar" nos puede ayudar.

Después de todo, en el orden educativo, sanitario, político, civil, social... jamás es una buena idea permitir que nadie, cualquiera, sea quién sea y por más complejo de inferioridad que tenga, nos tome por idiotas.

Hala!, a guardar, a guardar, cada cosa en su lugar!


@AnimarJournals

jueves, 20 de julio de 2023

Motor.

Qué maravilloso motor es el amor!

Tan inmenso es que no lo vemos tantas veces siquiera como un motor: son hilos invisibles que sostienen sin necesidad de fuertes bisagras ni explicaciones profundas.

Impulsa el odio, en otros casos, con furia. 

La venenosa venganza hace también lo propio...

He experimentado otra fuerza igualmente arrolladora: la del hartazgo.

Lo que impulsa el hartazgo no tiene nombre...

El hartazgo es la postal de un infierno al que no se quiere regresar, llámese persona o personas, lugares, hábito, circunstancias...

Hartazgo es saber que hasta mirar atrás nos sitúa en el peligro de convertirnos en la esposa de Lot.

El hartazgo está condimentado con esa sal de la desesperación cruzada con obstinación y fe: nada podría ser tan malo ya pero eso ya no, de esos ya basta, hasta aquí tentáculos y cinismo, mentiras e incomodidad, dolor o angustia...

El futuro no es ya "oscura maleza" cuando es hartazgo lo que nos mueve. Huimos hacia adelante con toda la energía contenida qué resultará en un nuevo Big Bang para nosotros.

Logré tanto gracias al hartazgo que lo desvisto de sus ropajes de mala fama y poca nobleza en comparación con motivos y causas más nobles con dudosas consecuencias.

Bendito sea el hartazgo que impulsa y propulsa y que habilita nuevos comienzos, renovando la esperanza.

Una vez...

Y otra vez.


AnimarJournals

miércoles, 21 de junio de 2023

Y los sueños, sueños son.

Que soñar es y ha sido un potente motor, no cabe duda.

Soñar nos ha empujado por años y hasta décadas, nos ha impulsado, acompañado, convencido y motivado y le debemos mucho incluso aunque no hayamos logrado concretar aquello que hemos soñado.

Aun así con el tiempo he aprendido a soñar menos. O a soñar distinto, quizás. Puede ser que ahora sea un sueño más realista, más "burgués" o con gustito a plan, a proyecto. Un sueño con bosquejo y bucket list.

Podría ser tan sólo esa impresión de globo pinchado de la meta, de qué maravilla y ahora?, de tampoco era para tanto, de valió la pena, sí, y ahora pauso o sueño más?

Pero puede ser también que haya influido esa manera tan épica de soñar que tenemos algunos: en nuestros sueños no existen bocinas. No hay dolores de panza ni ganas de ir al baño. En nuestros sueños no hay vuelos cancelados, demoras o embotellamientos. En nuestros sueños no hay cansancio ni olvidos cruciales, no hay equivocación de fecha ni gente maleducada. 

En nuestro sueño hay un deseo extraordinario y una escena épica, nívea, fluida y musical. 

En nuestro sueño no suenan alarmas ni sirenas de ambulancias, no hay gaviotas que vienen violentamente a llevarse tu comida, no hay niños berrinchosos ni carteles de SOLD OUT.

Por eso mis sueños se han calmado un poco. Será que crezco también, digamos todo. Que deseo con furia y apasionadamente pero con reservas y protector solar factor 50, con tapones para los oídos, paracetamol y monedas en el bolsillo por si hace falta. Y con mi música que empieza "puede fallar, disfrutá el viaje que habrá de ser siempre más largo que el tiempo de destino porque el sueño es corto y una mera pieza de un rompecabezas más amplio".

Ya no imagino ni voy hacia el sueño con actitud de adolescente ensimismada, mareada, ingenua, desconectada.

Ahora en mi sueño puede hacer un calor sofocante, puede haber mosquitos y cancelaciones y parte del sueño es ser realista aunque aventurera.

La vida no es sueño, lo lamento (o no). Pero celebro sí saber que los sueños, sueños son.

AnimarJournals

lunes, 19 de junio de 2023

La estación de los vestidos.

Comenzó la estación de los vestidos, la que menos me gusta y la que más padezco.

La estación de la que rehuyen sus adeptos: qué difícil es que los que se quejaron en invierno pontificando preferir el verano digan en verano que sí les gusta el verano!

"Es que la gente se queja por quejarse, siempre" me dijo una amiga hace unos días.

Yo sí creo que no les gusta el invierno: no conozco a muchos como yo, que digan en el frío que disfrutan el frío.

También creo que tampoco les gusta el verano. En un día de treinta y dos grados le dije a alguien que no paró de repetir lo tortuoso que le resultaba el frío y cómo amaba las temperaturas altas: "estarás feliz hoy!", a lo que respondió, desencajada: "No!! Es mucho!!" (insertar emoji con ojitos para arriba y emoji con palma abierta sobre la frente).

Tal vez estos adultos aún no sepan que lo que les gusta del verano son las vacaciones y no el calor. Tal vez no sepan que hay una estación que los aleja del frío y que tiene menos calor y se llama "primavera".

O tal vez simplemente sean del "team QUEJA", como dice mi amiga.

Al fin y al cabo, es cierto que hay algunos a los que NADA les viene bien (emoji de palmas y hombros para arriba).

Para mí, lo bueno del verano es que le abre la puerta de entrada al otoño... 

Salud!

AnimarJournals

miércoles, 7 de junio de 2023

Buenas flores.

Amo la complicidad que se establece con extraños con los que me cruzo a menudo: aun sin conocernos, nos miramos y sonreímos y "hasta" nos saludamos.

Siento tan normal identificar como otro ser humano al que pasa a mi lado y buscar su cara para establecer al menos contacto visual...

Me parece tanto más complejo y extraño ver cómo gente que camina hacia mí en un metro y medio de vereda pretende no ver... Menos mal que no soy un tigre o un animal ponzoñoso o jugar al indiferente les saldría horriblemente caro! Menos mal que soy sólo yo =)

Llevo más de un lustro acompañando a mi hija a la misma escuela y es sorprendente como algunas personas -más mujeres que hombres, lastimosamente- por más que te vean y te miren a los ojos no sólo no esbozarán una sonrisa sino que no saludarán JAMÁS.

Prefiero quedarme con los que me ven desde la vereda opuesta y me sonríen y saludan; me gusta su amabilidad y calidez, me gusta pausar mi habitual introversión en pos de la amabilidad.

Adoro caminar de la mano de mi esposo y que ambos cosechemos y entreguemos buenos días tan temprano.

Intercambiar esos gestos de humanidad es como intercambiar sencillas y coloridas flores de atención y amabilidad y no es novedad que amo las flores.

AnimarJournals

Esfuérzate en ser feliz.

Decir que el tiempo vuela se queda corto. El tiempo nos lleva de una punta a la otra a una velocidad vertiginosa, como el Concorde. Solía pe...