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jueves, 20 de julio de 2023

Motor.

Qué maravilloso motor es el amor!

Tan inmenso es que no lo vemos tantas veces siquiera como un motor: son hilos invisibles que sostienen sin necesidad de fuertes bisagras ni explicaciones profundas.

Impulsa el odio, en otros casos, con furia. 

La venenosa venganza hace también lo propio...

He experimentado otra fuerza igualmente arrolladora: la del hartazgo.

Lo que impulsa el hartazgo no tiene nombre...

El hartazgo es la postal de un infierno al que no se quiere regresar, llámese persona o personas, lugares, hábito, circunstancias...

Hartazgo es saber que hasta mirar atrás nos sitúa en el peligro de convertirnos en la esposa de Lot.

El hartazgo está condimentado con esa sal de la desesperación cruzada con obstinación y fe: nada podría ser tan malo ya pero eso ya no, de esos ya basta, hasta aquí tentáculos y cinismo, mentiras e incomodidad, dolor o angustia...

El futuro no es ya "oscura maleza" cuando es hartazgo lo que nos mueve. Huimos hacia adelante con toda la energía contenida qué resultará en un nuevo Big Bang para nosotros.

Logré tanto gracias al hartazgo que lo desvisto de sus ropajes de mala fama y poca nobleza en comparación con motivos y causas más nobles con dudosas consecuencias.

Bendito sea el hartazgo que impulsa y propulsa y que habilita nuevos comienzos, renovando la esperanza.

Una vez...

Y otra vez.


AnimarJournals

miércoles, 21 de junio de 2023

Y los sueños, sueños son.

Que soñar es y ha sido un potente motor, no cabe duda.

Soñar nos ha empujado por años y hasta décadas, nos ha impulsado, acompañado, convencido y motivado y le debemos mucho incluso aunque no hayamos logrado concretar aquello que hemos soñado.

Aun así con el tiempo he aprendido a soñar menos. O a soñar distinto, quizás. Puede ser que ahora sea un sueño más realista, más "burgués" o con gustito a plan, a proyecto. Un sueño con bosquejo y bucket list.

Podría ser tan sólo esa impresión de globo pinchado de la meta, de qué maravilla y ahora?, de tampoco era para tanto, de valió la pena, sí, y ahora pauso o sueño más?

Pero puede ser también que haya influido esa manera tan épica de soñar que tenemos algunos: en nuestros sueños no existen bocinas. No hay dolores de panza ni ganas de ir al baño. En nuestros sueños no hay vuelos cancelados, demoras o embotellamientos. En nuestros sueños no hay cansancio ni olvidos cruciales, no hay equivocación de fecha ni gente maleducada. 

En nuestro sueño hay un deseo extraordinario y una escena épica, nívea, fluida y musical. 

En nuestro sueño no suenan alarmas ni sirenas de ambulancias, no hay gaviotas que vienen violentamente a llevarse tu comida, no hay niños berrinchosos ni carteles de SOLD OUT.

Por eso mis sueños se han calmado un poco. Será que crezco también, digamos todo. Que deseo con furia y apasionadamente pero con reservas y protector solar factor 50, con tapones para los oídos, paracetamol y monedas en el bolsillo por si hace falta. Y con mi música que empieza "puede fallar, disfrutá el viaje que habrá de ser siempre más largo que el tiempo de destino porque el sueño es corto y una mera pieza de un rompecabezas más amplio".

Ya no imagino ni voy hacia el sueño con actitud de adolescente ensimismada, mareada, ingenua, desconectada.

Ahora en mi sueño puede hacer un calor sofocante, puede haber mosquitos y cancelaciones y parte del sueño es ser realista aunque aventurera.

La vida no es sueño, lo lamento (o no). Pero celebro sí saber que los sueños, sueños son.

AnimarJournals

lunes, 19 de junio de 2023

La estación de los vestidos.

Comenzó la estación de los vestidos, la que menos me gusta y la que más padezco.

La estación de la que rehuyen sus adeptos: qué difícil es que los que se quejaron en invierno pontificando preferir el verano digan en verano que sí les gusta el verano!

"Es que la gente se queja por quejarse, siempre" me dijo una amiga hace unos días.

Yo sí creo que no les gusta el invierno: no conozco a muchos como yo, que digan en el frío que disfrutan el frío.

También creo que tampoco les gusta el verano. En un día de treinta y dos grados le dije a alguien que no paró de repetir lo tortuoso que le resultaba el frío y cómo amaba las temperaturas altas: "estarás feliz hoy!", a lo que respondió, desencajada: "No!! Es mucho!!" (insertar emoji con ojitos para arriba y emoji con palma abierta sobre la frente).

Tal vez estos adultos aún no sepan que lo que les gusta del verano son las vacaciones y no el calor. Tal vez no sepan que hay una estación que los aleja del frío y que tiene menos calor y se llama "primavera".

O tal vez simplemente sean del "team QUEJA", como dice mi amiga.

Al fin y al cabo, es cierto que hay algunos a los que NADA les viene bien (emoji de palmas y hombros para arriba).

Para mí, lo bueno del verano es que le abre la puerta de entrada al otoño... 

Salud!

AnimarJournals

miércoles, 7 de junio de 2023

Buenas flores.

Amo la complicidad que se establece con extraños con los que me cruzo a menudo: aun sin conocernos, nos miramos y sonreímos y "hasta" nos saludamos.

Siento tan normal identificar como otro ser humano al que pasa a mi lado y buscar su cara para establecer al menos contacto visual...

Me parece tanto más complejo y extraño ver cómo gente que camina hacia mí en un metro y medio de vereda pretende no ver... Menos mal que no soy un tigre o un animal ponzoñoso o jugar al indiferente les saldría horriblemente caro! Menos mal que soy sólo yo =)

Llevo más de un lustro acompañando a mi hija a la misma escuela y es sorprendente como algunas personas -más mujeres que hombres, lastimosamente- por más que te vean y te miren a los ojos no sólo no esbozarán una sonrisa sino que no saludarán JAMÁS.

Prefiero quedarme con los que me ven desde la vereda opuesta y me sonríen y saludan; me gusta su amabilidad y calidez, me gusta pausar mi habitual introversión en pos de la amabilidad.

Adoro caminar de la mano de mi esposo y que ambos cosechemos y entreguemos buenos días tan temprano.

Intercambiar esos gestos de humanidad es como intercambiar sencillas y coloridas flores de atención y amabilidad y no es novedad que amo las flores.

AnimarJournals

jueves, 25 de mayo de 2023

Mi espacio-cápsula.

 Sé que no es pero quiero creer que cuando olemos un perfume que nos resulta familiar, lo que nos ocurre es algún tipo de magia.

 Si lo asociamos a buenos recuerdos, se liberan mariposas; si no, se nos retuerce el estómago y hasta que el perfume "pasa", así se queda.

 Existe también música que nos transporta a otros momentos con la vertiginosa velocidad de una máquina del tiempo: los recuerdos adquieren la fuerza de un holograma desplegándose frente a nosotros y es como si viésemos eso otra vez, como si al estirar la mano hasta pudiésemos tocarlos.

 Hay sabores que nos remontan a momentos de felicidad: sabores simples que unimos a placer profundo y algarabía.

 Ciertos cambios en el tiempo que se mueven como las corrientes bajo la superficie no nos son imperceptibles y a menudo nos devuelven recuerdos recurrentes, sensaciones  tan físicas como una caricia.

 Algunos colores nos brindan una experiencia parecida si traen aparejados la memoria de cuándo los usamos o a qué se parecen.

 Quisiera poder armar un espacio-cápsula en donde incluir sencillas maravillas que me hacen feliz.

 Mucho más que un "armario-cápsula" con prendas de estación, mi espacio-cápsula atesoraría voces de grillos y brillitos de luciérnagas, aroma de café Bonafide y sabor a caramelos Sugus, noches estrelladas y frases graciosas de mi hermano, bombones de chocolate y un cuaderno donde escribir y un libro donde leer poesía, una anécdota graciosa con risas incluidas de los que amo...

 Mi espacio-cápsula sería también mi kit de emergencia, mi conjuro contra la tristeza, mi dosis de alegría, placer y carcajadas.

 Puedo llevar mi cápsula conmigo donde quiera que vaya una vez que la haya diseñado en mi memoria.

 Puedo dibujarla y pintarla también, puedo escribirla en una hoja de papel y doblarla y llevarla conmigo en mi billetera.

 Después de todo, es saludable y necesario llevar con nosotros tan poderoso antídoto ante un ataque de melancolía o de tristeza.

 O simplemente porque queremos mimarnos el alma en nuestro incansable esfuerzo por ser felices.

 Creo que sería una buena idea que pienses en la tuya! Irás creándola mientras la pienses y será tu obra que ella exista.

 Sonrío sólo de seguir pensando lo que contendrá la mía =)


AnimarJournals


miércoles, 24 de mayo de 2023

Paz con "p" de perdón.

 Suelo leer de pueblos que piden perdón por asuntos del pasado, de un pasado que no vivieron, del que no formaron parte.


 Mi primera reacción fue pensar que nada tiene que perdonárseles  a quienes no han tenido que ver en los crímenes de sus padres o sus abuelos, que no es atributo ni tarea de ellos intentar enmendar errores, culpas, fechorías que no cometieron.


 Pensé: "yo no aceptaría que la hija de un asesino me pidiera perdón por el crimen de su padre cuando la pobre criatura no es culpable de nada y no sería justo para ella creerse responsable de ponerse el pesado traje de la culpa...".


 Pensé luego: "pero esas personas que les piden perdón a otras pertenecen a generaciones que han enterrado ya al maldito".


 Entonces, creo, comprendí.


 Yo vivo con el asesino mano a mano. Ambos estamos vivos. Nadie, absolutamente nadie puede ni debería personificar su rol más que él.


 Pero qué pasará cuando ya no respire y los que sí sientan la culpa y el peso de la vergüenza me busquen, nos busquen, o a las nuevas generaciones con el dolor y/o el sentimiento ardiente de pedir perdón para cerrar la herida, no sólo la nuestra sino también la de ellos.


 Porque creo que todos nacemos libres y no debemos cargar con el yugo de oscuridades pasadas pero sé también que hay dramas que crecen junto a generaciones de hijos y parejas que nos ven llorar y nos saben sufriendo, que no han conocido a quienes perdimos pero saben qué ha pasado y a su manera transmitirán la herida y la cicatriz.


 Sé así que no sólo las víctimas buscamos poder cubrir la herida con algo  de paz para ver si eso la ayuda a cicatrizar: los que han enterrado a sus parientes, conocidos o conciudadanos delincuentes, asesinos, han de sentir también la necesidad de avanzar con una antorcha de luz (tímida como un rayo de fósforo quizá pero luz al fin) hacia nuestros hijos o los hijos de nuestros hijos y avergonzarse por lo que otros humanos hicieron y habiendo muerto en su férrea soberbia omitieron intentar, al menos de palabra, enmendar.


 Pedir perdón por algo del pasado que aun afecta a un mutuo presente es para algunos un acto histórico, político, moral o todo junto.


 Para otros es un "al fin muere la indiferencia y habiéndose aniquilado la vida se reconocen la herida y el dolor de humano a humano".


 Y es como si de repente un tendón vital -o una cadena- que se habían cortado, se unieran, reparándose.


 Como si la sed y el agua se juntaran y en un gesto valiente, la herida y la cicatriz se conciliaran para reconciliarse.


 Ojalá así sea lo que se siente porque ni el asesino ni los suyos nos han perdido perdón.


 Ojalá algún día no muy lejano las generaciones que nos hayan enterrado ya tengan el coraje y la ternura de firmar la paz entre herida y cicatriz: lamento sentir que voy a morir sin haber podido hacerlo.


 Cuando eso pase se cerrará finalmente un capítulo y aunque en diferido, con otro aspecto y en distinta forma, nuestra herida y nuestra historia serán recordadas con un susurro que en su brisa dirá algo parecido a "justicia".


AnimarJournals

Esfuérzate en ser feliz.

Decir que el tiempo vuela se queda corto. El tiempo nos lleva de una punta a la otra a una velocidad vertiginosa, como el Concorde. Solía pe...